En la tradición católica, las letanías son invocaciones repetidas y cantadas de peticiones dirigidas a Dios, a la Virgen María o a los Santos. Este tipo de oración ha sido utilizado por el pueblo judío desde la antigüedad. En su carta a Timoteo, San Pablo recomienda la oración litúrgica en forma de «súplicas». Las oraciones en forma de letanía se encuentran en las costumbres más antiguas de la Iglesia, que las utilizaba, por ejemplo, durante las procesiones públicas, para pedir el cese de una plaga o para agradecer al Cielo una intervención milagrosa.
Las letanías son especialmente recomendables en tiempos de calamidad. Muchas veces en la historia del mundo, las Letanías han obtenido la ayuda milagrosa de Dios.
Las Letanías también forman parte de algunas ceremonias litúrgicas solemnes de la Iglesia. Así, las «Letanías de los Santos» se cantan en la Vigilia Pascual, en las ceremonias de bautismo, en las ordenaciones sacerdotales o episcopales y en la fiesta de Todos los Santos.