En la mayoría de Sus apariciones, especialmente en Lourdes y Fátima, Nuestra Señora lleva un rosario e insiste en el rezo diario del mismo. En Su última aparición en Fátima, Nuestra Señora Se presenta como «Nuestra Señora del Rosario».
El 26 de diciembre de 1957, la Hermana Lucía de Fátima tuvo una larga conversación con el Padre Agustín Fuentes.
Le exhortó a dar a conocer el mensaje de la Santísima Virgen y el remedio que nuestra buena Madre ofreció a Sus hijos de la tierra para curarlos de todos los males del alma y del cuerpo: el rezo diario del Rosario.
«De tal manera que no hay ningún problema, por difícil que sea, temporal o especialmente espiritual, referente a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y naciones… no hay ningún problema, digo, por muy difícil que sea, que no podamos resolver rezando el Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas.»
¿Qué es el Rosario?
Es una oración poderosa para honrar a la Virgen María, una forma de meditar sobre la vida de Jesús y María, buscando animarse a seguir Sus ejemplos.
El Rosario consta de quince misterios repartidos en tres coronas:
Una corona consiste en cinco decenas de Avemarías, cada una de ellas precedida por un Padre Nuestro.
Este modo de rezar se llama Rosario, porque la repetición frecuente del Ave María forma una corona de rosas que colocamos sobre la cabeza de María, nuestra augusta Reina y Madre.
Para rezar un rosario de forma fructífera, hay que: