«¡Al final, Mi Corazón Inmaculado triunfará!»
Promesa de la Virgen en Fátima
Comenzamos haciendo devotamente la SEÑAL DE LA CRUZ, que es el signo del cristiano:
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de Dios. Amén.
Ofrenda del Rosario
Me uno a todos los Santos que están en los Cielos, a todos los justos que están en la tierra, a todas las almas fieles que hay en este lugar. Me uno a Vos, Jesús mío, para alabar dignamente a Vuestra Santísima Madre y alabaros en Ella y por Ella.
Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario. Quiero rezarlo con modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida. Amén.
El Símbolo de los Apóstoles
CREO EN DIOS, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra: y en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia de Jesucristo, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan tres Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
MISTERIOS GOZOSOS
1º misterio: La Anunciación y la Encarnación del Verbo
Entonces María dijo: «He aquí la esclava del Señor».
(San Lucas 1, 38)
Madre de la Divina Gracia, alcanzadnos la gracia de consagrar todo nuestro corazón, toda nuestra voluntad y todas nuestras fuerzas al servicio de Dios.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
2º misterio: La Visitación de María a Su prima Isabel
«Mi alma glorifica al Señor y Mi espíritu se regocija de alegría en Dios, Mi Salvador.»
(San Lucas 1, 46-47)
Causa de nuestra alegría, concedednos la gracia de difundir alrededor de nosotros la paz y la alegría, por la paciencia, el ánimo y la serenidad.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
3º misterio: El Nacimiento de Jesús en el establo de Belén
«María Lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.»
(San Lucas 2, 7)
Madre del Creador, que no habéis tenido ni el más humilde alojamiento para acoger al Niño divino, concedednos la gracia de preparar a Jesús el lugar que no Le hemos ofrecido con suficiente generosidad a lo largo de nuestra vida.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
4º misterio: La Presentación de Jesús en el Templo
Dos ancianos, Simeón y la profetisa Ana, saludaron en el Niño presentado en el Templo «la Luz que iluminará a las naciones».
(San Lucas 2, 32)
¡Oh María, Estrella de la mañana, que brilláis al alba de nuestra Redención, despertad en nosotros el mismo entusiasmo que, a pesar de su edad, los dos santos ancianos testimoniaron al contemplar al Salvador!
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
5º misterio: La pérdida y el hallazgo de Jesús en el Templo
«Lo encontraron en medio de los doctores, escuchándolos y preguntándoles.»
(San Lucas 2, 46)
¡Oh María, Asiento de la Sabiduría, concedednos la gracia de ponernos en la escuela de Jesús, quien, por Su divina sabiduría, dominaba de alto la experiencia y la ciencia de la que se enorgullecían los doctores del Templo.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
Dios Te salve, ¡Reina y Madre!
Dios Te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios Te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues, Señora, Abogada nuestra! vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de Tu vientre.
¡O clemente! ¡O piadosa! ¡O dulce Virgen María!
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que por la acción del Espíritu Santo has preparado el alma y el cuerpo de la gloriosa Virgen y Madre, María, para que fuese digna morada de Tu Hijo, concédenos, a los que nos alegramos con Su conmemoración, vernos libres por Su piadosa intercesión de los peligros que nos amenazan y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y de la Madre de Dios. Amén.
MISTERIOS DOLOROSOS
1º misterio: La Agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní
«Padre Mío, si es posible, aparta de Mí este cáliz... Sin embargo, que no sea Mi voluntad, sino la Vuestra».
(San Mateo 26, 39)
Consolador de los afligidos, inclinaos hacia nosotros, para que, confortados por Vos, repitamos después de Jesús: «¡No mi voluntad, sino la Vuestra, Padre nuestro!»
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
2º misterio: La Flagelación de Jesús
«Pilato, después de azotar a Jesús, se Lo entregó para que Lo crucificaran».
(San Mateo 27, 26)
Reina de los mártires, imploramos Vuestra ayuda para tener fuerza y paciencia: cuando las cadenas de la vejez nos abracen, y luchemos en vano por sacudírnoslas, ayudadnos a volver la mirada hacia Jesús, encadenado a golpes a la columna de los azotes.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
3º misterio: Jesús coronado de espinas
«Trenzaron una corona de espinas y Se la pusieron en la cabeza; luego, doblando la rodilla ante Él, dijeron burlonamente: “Salve, Rey de los judíos”».
(San Mateo 27, 29)
María, Refugio de los pecadores, alcanzadnos la gracia de aceptar generosamente las servidumbres de la vejez, en reparación de los ultrajes infligidos a Vuestro divino Hijo.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
4º misterio: Jesús lleva la Cruz a cuestas
«Los soldados se llevaron al mismo tiempo a dos malhechores que iban a morir con Jesús».
(San Lucas 23, 32)
Madre intachable, que veis a Vuestro Hijo colocado entre los criminales, cargado con las faltas que nosotros hemos cometido, alcanzadnos la gracia del humilde arrepentimiento que ha merecido a un gran culpable el perdón y la promesa de la felicidad eterna.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
5º misterio: La Crucifixión y Muerte de Jesús
«Cuando sea levantado de la tierra, atraeré todas las cosas hacia Mí».
(San Juan 12, 32)
Virgen llena de bondad, alcanzadnos una gracia poderosa que nos atraiga al pie de la Cruz, nos eleve por encima de las mezquinas preocupaciones de la tierra y nos haga comprender el amor infinito del Salvador por nosotros.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
Dios Te salve, ¡Reina y Madre!
Dios Te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios Te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues, Señora, Abogada nuestra! vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de Tu vientre.
¡O clemente! ¡O piadosa! ¡O dulce Virgen María!
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que por la acción del Espíritu Santo has preparado el alma y el cuerpo de la gloriosa Virgen y Madre, María, para que fuese digna morada de Tu Hijo, concédenos, a los que nos alegramos con Su conmemoración, vernos libres por Su piadosa intercesión de los peligros que nos amenazan y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y de la Madre de Dios. Amén.
MISTERIOS GLORIOSOS
1º misterio: La Resurrección de Jesús
El Ángel les dijo: «¿Por qué buscáis entre los muertos a Aquel que vive?»
(San Lucas 24, 5)
Virgen Poderosa con Dios, alcanzadnos la gracia de que nuestro cristianismo no sea una religión muerta, sino una fe viva, radiante e inspiradora.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
2º misterio: La Ascensión de Jesús
Mientras los bendecía, Se separó de ellos y fue llevado al cielo».
(San Lucas 24, 51)
Oh María, Puerta del Cielo, obtenednos la gracia de estar entre aquellos que, por haberse entregado verdaderamente a Cristo, estarán con Él por toda la eternidad.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
3º misterio: La venida del Espíritu Santo sobre la Santísima Virgen y los Apóstoles
«Cuando venga el Consolador, el Espíritu de la verdad, Él os enseñará toda la verdad».
(San Juan 16, 13)
Reina de los Apóstoles, Vos que estuvisteis entre ellos en el Cenáculo, alcanzadnos la luz del Espíritu Santo, para que, guiados por Vos, seamos también apóstoles de la verdad.
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
4º misterio: La Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo
Salvación de los enfermos, Oh Nuestra Señora, en recuerdo de los últimos años que habéis pasado en la tierra antes de Vuestra gloriosa Asunción, tomadnos bajo Vuestra maternal protección.
«Borrad nuestras faltas, para que, redimidos, tengamos, gracias a Vos, la fuerza de llegar a ese trono de gloria eterna donde, con Vuestro Hijo, reinaréis sin fin.»
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
5º misterio: La Coronación de la Santísima Virgen María
«Virgen Santa, en medio de Vuestros días gloriosos, no olvidéis los dolores de la tierra. Dirigid una mirada de bondad a los que sufren, a los que luchan contra las dificultades y a los que no cesan de mojar sus labios en la amargura de esta vida. Tened piedad de los que se amaban y fueron separados. Tened piedad del aislamiento del corazón. Tened piedad de la debilidad de nuestra fe. Tened piedad de los que rezan, de los que lloran, de los que tiemblan. Dad a todos esperanza y paz.»
(Abate Henri Perreyve)
PADRE NUESTRO, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Se rezan diez Ave María
DIOS TE SALVE, MARÍA; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
GLORIA AL PADRE, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
OH JESÚS MÍO, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.
(Oración pedida por Nuestra Señora en Fátima)
Dios Te salve, ¡Reina y Madre!
Dios Te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios Te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. ¡Ea pues, Señora, Abogada nuestra! vuelve a nosotros esos Tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de Tu vientre.
¡O clemente! ¡O piadosa! ¡O dulce Virgen María!
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que por la acción del Espíritu Santo has preparado el alma y el cuerpo de la gloriosa Virgen y Madre, María, para que fuese digna morada de Tu Hijo, concédenos, a los que nos alegramos con Su conmemoración, vernos libres por Su piadosa intercesión de los peligros que nos amenazan y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo Señor nuestro. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y de la Madre de Dios. Amén.