- Señor, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros. - Jesucristo, tened piedad de nosotros.
Jesucristo, tened piedad de nosotros. - Señor, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros. - Jesucristo, escuchadnos.
Jesucristo, oídnos. - Dios, Padre celestial,
Tened piedad de nosotros. - Dios, Hijo Redentor del mundo,
Tened piedad de nosotros. - Dios, Espíritu Santo,
Tened piedad de nosotros. - Santísima Trinidad, un solo Dios,
Tened piedad de nosotros.
- María Inmaculada, Hija obediente de Dios Padre,
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos. - María Inmaculada, Madre amorosa de Dios Hijo,
Rogad por nosotros que... - María Inmaculada, fiel Esposa de Dios Espíritu Santo,
- María Inmaculada, que nos habéis dado al Divino Redentor,
- María Inmaculada, admirable instrumento de la misericordia celestial,
- María Inmaculada, que habéis aparecido en Lourdes,
- María Inmaculada, que habéis elegido una gruta solitaria para hacernos apreciar la lejanía del mundo,
- María Inmaculada, rodeada de una luz brillante, para revelarnos la gloria del Cielo,
- María Inmaculada, radiante de belleza deslumbrante, para enseñarnos a amar sobre todo la belleza del alma,
- María Inmaculada, vestida con un manto de fulgurante blancura, para recordarnos que debemos mantener nuestra alma pura de todo pecado,
- María Inmaculada, que llevabais un ceñidor de azur, para enseñarnos que la santa pureza y toda virtud cristiana requieren la fuerza y el valor que da el Cielo,
- María Inmaculada, que llevabais un largo velo blanco, para recordarnos que la mayor modestia es la protección segura de la virtud,
- María Inmaculada, que teníais la mirada fija en el Cielo, para decir a Vuestros hijos que no pierdan el pensamiento de la eternidad bienaventurada,
- María Inmaculada, que sosteníais el rosario, para recomendarnos que lo recitemos devotamente y meditemos a menudo sus misterios,
- María Inmaculada, cuyos pies descalzos descansaron sobre roca y espinas, para animarnos a caminar con confianza por este valle de lágrimas,
- María Inmaculada, que Os aparecisteis a una niña pobre, para mostrar Vuestra predilección por los pequeños y los últimos de este mundo,
- María Inmaculada, que a través de ella habéis hecho manar la fuente, para mostrar que con Vos todos podemos realizar prodigios de virtud,
- María Inmaculada, que nos distéis tan abundantemente esta agua salvadora para expresar la amplitud de Vuestro poder y la solicitud de Vuestra ternura,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que convertís a los pecadores,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que reaviváis el fervor de los justos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que resucitáis a los muertos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que devolvéis la vista a los ciegos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que devolvéis el oído a los sordos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que devolvéis el habla a los mudos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que hacéis andar a los paralíticos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que devolvéis la salud a los enfermos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que consoláis a los afligidos,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que ayudáis en toda necesidad,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos a quien muy pocos cristianos invocan,
- Nuestra Señora de Lourdes, Vos que atraéis constantes corrientes de peregrinos,
- Por nuestra santa Madre la Iglesia,
Os invocamos, oh Nuestra Señora de Lourdes. - Por el Padre de la Cristiandad,
Os invocamos, oh... - Por nuestra querida y desdichada Patria,
- Contra todos los males que nos amenazan,
- Por todos nuestros parientes,
- Por todos nuestros amigos y enemigos,
- Por todos los herejes e infieles,
- Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
perdonadnos, Señor. - Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
escuchadnos, Señor. - Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo,
tened piedad de nosotros.
- Rogad por nosotros, Nuestra Señora de Lourdes.
Para que seamos dignos de ser escuchados. Amén.
Oremos. – Bendito seáis, Dios Padre nuestro, por haber creado a María tan hermosa, y por habérnosla dado como Madre, al pie de la Cruz de Jesús. Bendito seáis por habernos llamado, como a Bernardita, Vuestra niña amada, a ver en el Cielo a la Virgen Inmaculada en Vuestra luz y a beber de la fuente de amor de Vuestro Corazón.
Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, Vos conocéis la miseria y los pecados de nuestras vidas y de las de Vuestros pobres hijos de la tierra. En nuestro nombre y en el de todos nuestros hermanos y hermanas, queremos encomendarnos hoy a Vos, totalmente y sin reservas. De Vos esperamos la gracia del perdón y de la conversión sincera, para poder vivir la vida de Jesús. Como Él, queremos servir perfectamente a Dios, nuestro Padre; como Él, queremos amaros sin límites; como Él, queremos servir a cada uno de nuestros hermanos y hermanas. Enseñadnos, oh buena María, a decir siempre «Sí» a la voluntad de Dios. Amén.