Letanías del
pecador arrepentido

No en vano oramos a Dios, cuya naturaleza es mostrar misericordia y perdonar. Incluso quiere que Lo importunemos; y si es severo con el corazón rebelde a los avances de Su amor para atraerlo hacia Sí, es todo bondad para el corazón arrepentido y dócil. Las oraciones son excelentes y necesarias; pero no bastan, deben ser fortalecidas por la compunción del corazón, por esfuerzos reales de corrección y por una penitencia que sea fruto de una contrición sincera. Esfuérzate, pues, en que tu corazón sea tocado por un profundo pesar, convoca a María para que te inspire un justo horror de lo que ofende a Dios. Gimiendo así humillado, merecerás infaliblemente que el Dios que nunca desprecia el corazón quebrantado y destruido por el sentimiento de sus faltas, se acerque a ti y te diga: «Ve, tus pecados te son perdonados, sé libre del mal, pero no peques más, para que no te suceda algo peor.»

  • Señor, tened piedad de nosotros.
    Señor, tened piedad de nosotros.
  • Jesucristo, tened piedad de nosotros.
    Jesucristo, tened piedad de nosotros.
  • Señor, tened piedad de nosotros.
    Señor, tened piedad de nosotros.
  • Jesucristo, escuchadnos.
    Jesucristo, oídnos.
  • Dios, Padre celestial,
    Tened piedad de nosotros.
  • Dios, Hijo Redentor del mundo,
    Tened piedad de nosotros.
  • Dios, Espíritu Santo,
    Tened piedad de nosotros.
  • Santísima Trinidad, un solo Dios,
    Tened piedad de nosotros.


  • Señor, que no queréis la muerte del pecador, sino que se convierta y viva,
    Siento mucho haberos ofendido tanto.
  • Señor, que tenéis compasión de todos los hombres y escondéis sus pecados, para que hagan penitencia,
    Siento mucho…
  • Señor, que nunca habéis rechazado un corazón contrito y humillado,
  • Señor, que ya no recordáis ninguno de nuestros pecados después de nuestra penitencia,
  • Señor, que después de la caída de Adán, le habéis dado a conocer su culpa y lo llamasteis a la penitencia,
  • Señor, que habéis perdonado a David cuando se acusó de su pecado y hizo penitencia,
  • Señor, que habéis perdonado al pueblo de Nínive cuando hizo penitencia en ayuno, ceniza y cilicio,
  • ¡Oh buen Jesús! que viniendo a rescatar a los hombres, habéis enviado ante Vos a san Juan Bautista para predicar la penitencia,
  • ¡Oh buen Jesús! quien dijisteis que el publicano, golpeando su pecho con dolor y humildad, había sido justificado,
  • ¡Oh buen Jesús! que, dando la parábola del hijo pródigo que vuelve a casa de su padre, hacéis esperar el perdón a los grandes pecadores,
  • ¡Oh buen Jesús! que habéis perdonado a María Magdalena sus grandes y numerosos pecados, porque Os había amado mucho,
  • ¡Oh buen Jesús! que salvasteis la vida de la mujer adúltera, exigiendo un verdadero cambio de corazón,
    ¡Oh buen Jesús! que habéis buscado a la samaritana, para sacarle con tanta dulzura de sus errores y de sus desórdenes,
  • ¡Oh buen Jesús! quien habéis bendecido con Vuestra presencia la casa de Zaqueo convertido, poniéndole entre los verdaderos hijos de Abraham,
  • ¡Oh, buen Jesús! que, mirando a san Pedro con un ojo de misericordia, cuando Él Os negaba por tercera vez, le hicisteis conocer su crimen, y se lo hicisteis expiar con lágrimas de sincera penitencia,
  • ¡Oh buen Jesús! que, levantado en la cruz, prometisteis el paraíso al buen ladrón penitente,
  • ¡Oh buen Jesús! que habéis querido ser víctima de expiación por nuestros pecados,
  • ¡Oh buen Jesús! que, para librarnos de la maldición merecida por nuestros pecados, habéis sido Vos mismo maldecido,
  • ¡Oh buen Jesús! que habéis reconciliado el Cielo con la tierra, con la sangre que derramasteis sobre la cruz,


  • Mostraos propicio a nosotros,
    perdonadnos Señor.
  • Mostraos propicio a nosotros,
    escuchadnos Señor.
  • De todo pecado,
    libradnos Señor.
  • Por las lágrimas que habéis derramado en el pesebre,
    librad...
  • Por el dolor de Vuestra circuncisión, y por la sangre que habéis derramado en ella,
  • Por la pobreza, la oscuridad y los trabajos de Vuestra vida escondida,
  • Por el bautismo de penitencia que habéis querido recibir y por el rigor de Vuestro ayuno,
  • Por los sudores, los trabajos y las contradicciones de Vuestra vida pública,
  • Por Vuestra agonía y sudor de sangre al ver nuestros pecados,
  • Por el oprobio de que habéis sido saciado por nosotros,
  • Por el tormento y el dolor de Vuestra pasión,
  • Por el abandono del que Os habéis quejado en la cruz y por Vuestra muerte cruel,
  • Por el golpe de lanza que nos abrió Vuestro divino Corazón,
  • Por los dolores de Vuestra santísima Madre al pie de la Cruz,


  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, 
    perdonadnos, Señor.
  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, 
    escuchadnos, Señor.
  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, 
    tened piedad de nosotros.

 

Oremos. – ¡Oh Dios! que no rechacéis a nadie, sino que, por gran misericordia, Os dejéis tocar en favor de los más grandes pecadores cuando hacen penitencia, escuchad favorablemente las oraciones que Os ofrecemos en nuestra miseria; disipad las tinieblas en que nuestras pasiones nos sumergen; y concedednos la gracia de cumplir fielmente Vuestros santos mandamientos. Se lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.