Letanías de la Preciosa Sangre

por el Beato Canónigo Alfred Weber

  • Señor, tened piedad de nosotros.
    Señor, tened piedad de nosotros.
  • Jesucristo, tened piedad de nosotros.
    Jesucristo, tened piedad de nosotros.
  • Señor, tened piedad de nosotros.
    Señor, tened piedad de nosotros.
  • Jesucristo, escuchadnos.
    Jesucristo, oídnos.
  • Padre celestial, Dios todopoderoso, aumentad nuestra fe.
  • Dios Hijo, Redentor del mundo, sed nuestra esperanza.
  • Espíritu Santo, caridad eterna, encended en nuestra alma el fuego del amor divino.
  • Santísima y adorable Trinidad, tened piedad de nosotros.


  • Jesús, Cordero sin mancha, sacrificado desde el principio del mundo, tened piedad de nosotros. 
  • Jesús, que habéis deseado con inmenso anhelo derramar Vuestra Sangre por la salvación de los hombres, tened piedad de nosotros. 
  • Jesús, que nos habéis dado toda Vuestra Sangre en Vuestra dolorosa Pasión, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, rescate de valor infinito, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, baño salvífico de nuestras almas, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, fuente que brota sin cesar de gracias y bendiciones, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa del Nuevo y eterno Testamento, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, cuya voz se eleva al cielo y clama misericordia, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, fuerza y apoyo de las almas languidecientes, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, océano de la infinita misericordia, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, bebida divina de las almas puras, tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, que borras los pecados del mundo,  tened piedad de nosotros. 
  • Sangre preciosa, que brotas sin cesar sobre los altares de la santa Iglesia,  tened piedad de nosotros. 


  • ¡Por Vuestra preciosa Sangre, escuchadnos, Jesús!
  • ¡Por Vuestra preciosa Sangre, escuchadnos, Jesús!
  • ¡Por Vuestra preciosa Sangre, acogednos, Jesús!


  • De todo pecado, por Vuestra preciosa Sangre, liberadnos, Jesús!
  • Del espíritu de la mentira, liberadnos, Jesús!
  • ¡Del espíritu del mundo, liberadnos, Jesús!


  • Del desprecio por las cosas sagradas, liberadnos, Jesús!
  • De la tibieza en el servicio a Dios, liberadnos, Jesús!
  • Del abuso de las gracias, liberadnos, Jesús!
  • De la comunión indigna, liberadnos, Jesús!
  • De la condenación eterna, liberadnos, Jesús!
  • Por el sudor de sangre que brotó de todos Vuestros miembros en Getsemaní, escuchadnos, Jesús!
  • Por la preciosa Sangre que brotó de todas Vuestras llagas durante la flagelación, escuchadnos, ¡Jesús!
  • Por la preciosa Sangre que la corona de espinas hizo brotar de Vuestra sagrada cabeza, escuchadnos, ¡Jesús!
  • Por la preciosa Sangre que marcó cada uno de Vuestros pasos en el camino del Calvario, escuchadnos, ¡Jesús!
  • Por la preciosa Sangre que brotó de Vuestras manos y pies durante la crucifixión, escuchadnos, ¡Jesús!
  • Por la preciosa Sangre que tiñó de rojo Vuestra cruz y empapó el suelo durante las tres horas de Vuestra agonía, escuchadnos, Jesús!
  • Por la preciosa Sangre y el Agua sagrada que brotaron de Vuestro Corazón traspasado, escuchadnos, Jesús!

 

  • ¡Dignáos proteger a la Iglesia, Vuestra Esposa, adquirida al precio de Vuestra preciosa Sangre, escuchadnos, Jesús!
  • ¡Dignáos concedernos la perseverancia hasta el final y la vida eterna que nos habéis comprado con Vuestra preciosa Sangre, escuchadnos, Jesús!
  • ¡Dignáos conceder Vuestra gracia a las almas de los fieles difuntos y darles el descanso eterno que les habéis merecido con Vuestra preciosa Sangre, escuchadnos, Jesús!

 

  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, por Vuestra preciosa Sangre, ¡perdonadnos, Jesús!
  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, por Vuestra preciosa Sangre, ¡escuchadnos, Jesús!
  • Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo, por Vuestra preciosa Sangre, ¡tened piedad de nosotros, Jesús!

 

Oremos. – Divino Salvador, que nos habéis amado hasta el punto de morir por la salvación de nuestras almas, haced, Os lo suplicamos, que, por nuestra compasión hacia Vuestros inmensos dolores y por nuestra fiel y generosa correspondencia a Vuestras gracias, merezcamos recoger el fruto de Vuestra adorable Sangre en esta vida de pruebas y en la morada de la gloria. ¡Amén!