Gran San José, tú a quien Dios ha señalado entre Sus siervos más fieles para ser el guardián del Niño Jesús, tú a quien ha colmado de bendiciones y gracias en vista de este incomparable privilegio, dígnate escuchar la humilde oración que te dirigimos en este día; como Jesús de antaño en Nazaret, nos entregamos a tu guía personal: San José, guárdanos y alcánzanos la gracia de…
Gran San José, tú que fuiste elegido para ser el guardián de la virginidad de María, dígnate protegernos contra las seducciones del mundo y los ataques del demonio. No permitas que nos desviemos nunca del camino de la virtud; presérvanos de los errores a los que nos exponen nuestra debilidad y nuestras pasiones. En esta guerra de todos contra el espíritu del mal, San José, ayúdanos y obtén para nosotros la gracia de…
Gran San José, augusto Jefe de la Sagrada Familia, tú que tuviste la suerte de llevar tantas veces al Salvador del mundo en tus brazos y de servir a Su divina Madre como consolador y apoyo, sé nuestro protector, sé la fuerza y la salvación de nuestras almas en las batallas que tienen que sostener. Amante acogedor de Jesús, digno esposo de la Virgen María, San José, protégenos y alcánzanos la gracia de…
Gran San José, que pasaste muchos años en Nazaret bajo el mismo techo que Jesús y María, tú cuyos días fueron santificados por el trabajo, la oración y la práctica de todas las virtudes, dígnate velar por nosotros, para que permanezcamos habitualmente unidos al divino Maestro. En medio de la corrupción del mundo, San José, vela por nosotros y alcánzanos la gracia de…
Gran San José, que recibiste con tan profunda humildad los inauditos favores que te concedió el Cielo, tú que escondiste en el silencio del retiro los más gloriosos privilegios y las más admirables virtudes, no permitas que busquemos en nuestras obras la alabanza de los hombres; sino haz que vivamos como tú bajo la mirada de Dios, sin tener otra ambición que la de agradarle. San José, ruega por nosotros y alcánzanos la gracia de…
Gran San José, que recibiste con tan profunda humildad los inauditos favores que te concedió el Cielo, tú que escondiste en el silencio del retiro los más gloriosos privilegios y las más admirables virtudes, no permitas que busquemos en nuestras obras la alabanza de los hombres; sino haz que vivamos como tú bajo la mirada de Dios, sin tener otra ambición que la de agradarle. San José, ruega por nosotros y alcánzanos la gracia de…
Gran San José, cuyo corazón estaba siempre lleno de caridad hacia el prójimo, que, olvidando tus propios intereses, sólo pensabas en las necesidades de tus hermanos y en la salvación de sus almas, consíguenos, te lo rogamos, esta virtud de la caridad, carácter distintivo de los cristianos. Que practiquemos la mansedumbre con nuestro prójimo; que evitemos lo que pueda causarle dolor; que reprimamos nuestro egoísmo, para estar siempre en la santa disposición de prestarle servicio y dedicarnos a él. San José, ayúdanos y obtén para nosotros la gracia de…
Gran San José, patrono de las almas interiores, de quien Santa Teresa pudo decir: «El que no encuentre quien le enseñe la oración, tome por maestro a este admirable Santo», no te niegues a dirigir nuestras almas por los caminos de la piedad; danos el amor a la oración, a la frecuentación de los sacramentos, a las virtudes sólidas y duraderas. San José, muéstranos que eres nuestro padre y obtén para nosotros la gracia de…
Gran San José, que tuviste la suerte de morir en los brazos de Jesús y María, tú que fuiste asistido en tu última hora por el mismo Hijo de Dios y por Su augusta Madre, tú a quien la piedad de los fieles proclama patrón de la buena muerte, alcánzanos la preciosa gracia de morir en el amor de Dios y en el tuyo. Que, habiéndote amado toda la vida, sintamos la dulzura de tu presencia en el momento de comparecer ante Dios, y que digamos por última vez con todo el ardor que nos anima en este día: